BURIED

 

 

 

 

Estoy escribiendo esto mientras la cabeza se me ladea de sueño... casi no he dormido desde el viernes, y no por falta de ganas, que yo soy las que cojo una cama y me marco un duelo de a ver quien puede más... es que los nervios me han consumido y no podía dejar de pensar en lo que me iban a hacer este lunes.

 

Dicho así parece que hoy me iban a dar una paliza o a depilar las ingles con unas pinzas electricas... pero no, lo único que ha pasado hoy es que me han hecho mi primera resonacia magnética.

 

Creo que ya he escrito otras veces sobre mi claustrofobia, incluso una vez os conté que nunca cierro con pestillo en los baños por miedo a quedarme encerrada y que esto ha supuesto más de una excena erótico festiva en bares de todo el mundo. Este verano, aún sin pestillo puesto, en la piscina de un pueblo que no identificaré por evitar represalias, me quedé encerrada en el baño (la puerta estaba hinchada y se atrancó) y me entró tal ataque de pánico que rompí la tapa del wc, el porta rollos, el pestillo de la puerta y en menos de un minuto yo, que siempre he sido una inutil en gimnasia, conseguí escapar de mi prisión escalando hasta el borde de la puerta y salté desde una altura de dos metros para alcanzar la libertad. Sabiendo esto imaginad lo que suponía para mi que me metieran en un tubo durante veinte minutos para hacer fotos de mi cabeza por dentro.

 

Desde que sé que me tienen que hacer la resonancia he pedido consejos a todo el mundo. Hubo quien me contó que no abriera en ningún momento los ojos porque entonces estaba perdida (alguien me dijo incluso que me llevara un antifaz para evitar ver nada). Me dijeron que no moviera las manos porque tocaría la máquina y me daría cuenta de lo cerca que estaba el techo, que pensara en las playas de mi isla, que cantara una canción, que repasara los nombres de los niños de mi clase en el colegio... y si todo eso fallaba que apretara la pera de pánico...

 

La pera de pánico, imaginad cuando me enteré que existía ese aparato. No podía existir la manzana de caramelo, el platano de chocolate o la uva pasa, no, resulta que el aparato para hacer resonancias magnéticas tiene una pera de pánico. La conclusión es evidente, si existe una pera de pánico es porque la gente suele entrar en pánico y si la gente normal entra en pánico yo podía entrar directamente en coma.

 

Si esta mañana me llegan a dar la pera de pánico de camino al hospital la hubiera apretado varias veces. Admito que incluso he llorado un poquito y le he dicho a niño malo que no me llevara, que no me lo quería hacer, pero ha resultado inconvencible, y he acabado en la sala de espera amarilla de la fundación Jiménez Díaz de Madrid.

 

Cuando me han llamado se me ha ocurrido escapar, simular un ataque epiléptico o sencillamente esconderme, pero supongo que no debo ser la primera que lo ha pensado porque el enfermero ha venido directamente a buscarme y me ha cerrado cualquier escapatoria. De camino a la sala me ha empezado a explicar que ibamos a hacer y como tenía que prepararme para ello (nada de joyas, nada de maquillaje, sin ropa... vamos que hacerse una resonancia es lo menos glamouroso que me ha pasado últimamente). También me ha contado lo de no abrir los ojos, lo de no moverme, lo de estar tranquila... y entonces ha querido saber si tenía alguna duda:

 

- Sí, por supuesto.

- Cuentame, que quieres saber

- Antes de meterme en el aparato quiero que me expliquen como salir de él

- ¿Cómo salir? Tú de eso no te preocupes, nosotros te sacamos

- Ya, ya, pero si no me sacáis...

- ¿Por qué no ibamos a sacarte?

- Pues sin ir más lejos resulta que hay una epidemia mortal que afecta a toda la población menos a mi, vosotros la palmáis y me quedo dentro. Seguro que tiene que haber una forma de abrir desde dentro por si hay una epidemia mundial no?

- Sinceramente, nunca me habían dicho algo similar, pero si te parece vemos la máquina y decides si es necesario que contemplaran esa posibilidad.

- ¿y la pera del pánico?

- ¿la pera del pánico?

- Sí, ¿podemos probarla antes de entrar, no vaya a ser que se haya roto justo ahora y cuando yo la tenga que apretar no suene?

- No hay tal pera del pánico

- ¿Qué no hay pera del pánico? ¿y cómo voy a avisaros si quiero salir?

- Tú no te preocupes, vamos a ver el aparato

 

¿Sabéis cuando en verano os habéis quedado hasta tarde en la cama y de repente se abre una ventana y entra más luz que en una aparición mariana?. Pues eso he sentido yo cuando he visto la máquina... era como la cueva de Ali Babá, enorme, alta y... abierta por los dos lados, además no me han metido entera, me han puesto unos auriculares y en diez minutos habíamos acabado.

 

No ha existido ni epidemia ni pera de pánico. A niño malo le he dicho que he sido muy valiente y no le he contado nada de lo que he dicho al enfermero, que por cierto se ha estado cachondeando de mi un rato largo...  y como premio me ha invitado a desayunar.

 

Menos mal que no suele leerme.

Comentarios

¡Nur!Eres una crack XD

Lo que me he reído con lo del enfermero, chica... Seguro que no le habían dicho nada igual :P

Enhorabuena por haber pasado por ello y salir airosa :)

Un gran abrazo.


Añadir un Comentario:



Inserta aquí el código de verificación que ves en la imagen.

Albergado en:blogspot.es

Noticias: Noticias

Contador gratis contadorplus.com